El PIB mexicano frente a la ODISEA de la informalidad y las pensiones
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06 de agosto de 2026 Por Act. Javier Lozano Dubernard | Presidente del Consejo Directivo de la AMDAD

Cuando hablamos de informalidad laboral en México, la conversación suele quedarse en la superficie: que si faltan inspecciones, que si la gente no quiere pagar impuestos, o que si es un simple problema de subempleo. Sin embargo, al analizar la estructura demográfica y financiera del país, la realidad es innegable: la informalidad es apenas la punta del iceberg.
Debajo del agua se oculta un riesgo gigantesco para la sostenibilidad de México: la acelerada insuficiencia presupuestal para cubrir los compromisos de pensiones en un país que envejece a pasos agigantados.
1. La bola de nieve fiscal: El gasto en pensiones (2000–2026)*El gasto público destinado a pensiones (tanto contributivas como programas universales) pasó de ser un rubro secundario a consumir una porción desproporcionada de los ingresos de la nación. Al observar la evolución presupuestal, pasamos de destinar el 1.3% del PIB en 2000 🟢 a un 1.6% en 2010 🟢 y un 2.1% en 2018 🟢, para luego iniciar una fuerte aceleración hacia el 3.8% en 2022 🔵, la cual escaló al 5.7% en 2024 🔵 y alcanzó un punto de quiebre crítico estimado en 6.3% del PIB para este 2026 🔴.
Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Criterios Generales de Política Económica y PEF 2000–2026.
2. El factor humano: Una población que envejece a ritmo acelerado*¿Por qué se acelera tanto este gasto? La respuesta está en la pirámide poblacional. Si analizamos la razón de dependencia (el número de personas de 60 años o más por cada 100 adultos en edad productiva de 18 a 59 años), la trayectoria es contundente: en el año 2000 contábamos con 13.7 adultos mayores 🟢, cifra que aumentó paulatinamente a 16.2 en 2010 🟢 y a 21.8 en 2018 🔵. Sin embargo, el fenómeno se ha acelerado drásticamente en la presente década, pasando a 28.4 en 2024 🔵 y situándose en 34.5 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar en este 2026 🔴.
En el año 2000 (13.7) 🟢: Éramos un país joven con un bono demográfico intacto.
Para 2018 (21.8) 🔵: Se marcó el inicio del cierre de nuestra ventana de oportunidad.
En este 2026 (34.5) 🔴: La relación escaló significativamente. Hoy hay casi 35 dependientes por cada 100 personas en capacidad de producir.
Fuente: Consejo Nacional de Población (CONAPO) e Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
3. La mirada al futuro (2026–2031): Dos curvas que no chocan, pero asfixianAl proyectar ambas trayectorias hacia los próximos cinco años, la velocidad de crecimiento pone en evidencia un modelo fiscal e institucional insostenible:
Para 2031, el gasto previsional absorberá hasta tres cuartas partes de la capacidad de inversión disponible, mientras que habrá casi 42 adultos mayores por cada 100 personas activas. Menos jóvenes tendrán que sostener el costo presupuestal de un volumen de población dependiente mucho mayor.
4. El círculo vicioso de la informalidad: Como lo expone de manera detallada el consultor Alejandro Gómez Tagle en su análisis publicado el 8 de febrero de 2026 en la plataforma X, la aceleración de estos requerimientos financieros ocurre dentro de una economía donde la mayoría de la población económicamente activa opera fuera del sistema formal.
Esta desconexión genera un círculo vicioso de consecuencias profundas:
Falta de reciprocidad percibida: Quienes trabajan en la informalidad no perciben incentivos ni retornos claros por incorporarse a la formalidad tributaria y de seguridad social.
Fractura del contrato social: Al observar que los ingresos públicos absorben pasivos contingentes en lugar de generar infraestructura pública visible, la disposición voluntaria a contribuir disminuye.
5. La pieza que falta: jurídica y legal para detonar el PIBNinguna fiscalización agresiva ni reforma tributaria resolverá la crisis de las pensiones si no logramos expandir la economía nacional. Y para hacer crecer el PIB, la condición indispensable es la seguridad jurídica y legal.
Sin certeza jurídica, no hay milagro económico posible. Necesitamos:
Reglas del juego estables: Que el capital productivo (nacional y extranjero) tenga la certeza de que las leyes tributarias, laborales y comerciales no cambiarán de forma arbitraria.
Un Estado de Derecho fuerte: Para que un emprendedor o una MiPyME decida formalizarse, debe tener la garantía de que sus derechos de propiedad serán respetados y que el sistema judicial resolverá controversias de forma imparcial y rápida.
Aprovechamiento real del Nearshoring: La relocalización de cadenas de suministro no llegará a México por inercia; buscará países con certidumbre legal. La seguridad jurídica es lo que nos permitirá atraer industrias sofisticadas que generen empleos formales bien pagados, incrementando la masa de contribuyentes y detonando el PIB.
6. Pilar indispensable: Combate frontal a la corrupción y la impunidadJunto con la seguridad jurídica, existe una premisa sin la cual cualquier esfuerzo fiscal o incentivo a la inversión resulta estéril: el combate frontal y decidido a la corrupción e impunidad.
Esta problemática representa una tarea históricamente pendiente en nuestro país, pero que trágicamente se ha recrudecido y multiplicado en la última década. La captura ilegítima de recursos públicos y la falta de consecuencias legales ante el desvío de fondos han mermado gravemente la capacidad del Estado para invertir en desarrollo real.
Erradicar la impunidad no es solo un imperativo ético, sino una condición económica fundamental:
Restaura el valor del gasto público: Evita la sangría de recursos en compras sobrepreciadas, obras ineficientes o fondos desviados, garantizando que cada peso gastado genere valor social directo.
Elimina el "impuesto sombra": La corrupción actúa como un gravamen ilegal e impredecible que desincentiva la inversión de las empresas formales y empuja a miles de negocios a permanecer en la informalidad.
Nivela la cancha: Garantiza una competencia justa en contrataciones e inversiones, atrayendo capitales legítimos que buscan certeza y no complicidad institucional.
7. Una reforma fiscal calibrada:
Ampliar la base con equidad*Para cerrar la pinza de la sostenibilidad financiera, el Estado no puede limitarse a exprimir a los mismos contribuyentes de siempre ni a postergar la toma de decisiones presupuestales. Se requiere una reforma fiscal calibrada que responda con precisión actuarial y económica a la nueva realidad demográfica.
Una reforma fiscal estratégicamente diseñada debe enfocarse en:
Ampliación progresiva de la base tributaria: Diseñar esquemas simplificados, accesibles y atractivos que faciliten la transición de las MiPyMEs y trabajadores independientes hacia la formalidad.
Equilibrio entre recaudación y competitividad: Evitar tasas impositivas inhibitorias que ahoguen la inversión privada, calibrando los incentivos para premiar la reinversión de utilidades, la creación de empleo formal y la innovación tecnológica.
Eficiencia y equidad distributiva: Estructurar un sistema tributario ágil que reduzca la evasión, desarticule las factureras y asigne los recursos recaudados con estricta prioridad hacia los pasivos previsionales y la infraestructura estratégica, particularmente en áreas como la educación, la salud y la seguridad.
8. Transparencia y productividad:
“El Timón” indispensable*Dado que la fuerza laboral joven será proporcionalmente menor, cada trabajador en el futuro tiene que ser sustancialmente más productivo que el de hoy.
El Estado debe enfocar el presupuesto en dos pilares estratégicos:
Transparencia e integridad absoluta: Para que el ciudadano acepte formalizarse y contribuir dentro de esta nueva arquitectura fiscal, debe tener la certeza de que la corrupción ya no devorará sus impuestos y que podrá auditar a dónde va cada peso. La rendición de cuentas e impunidad cero son el único puente para reconstruir la confianza colectiva.
Inversión en capacidades productivas: Reorientar el gasto público hacia educación tecnológica de vanguardia (IA, mentofactura, automatización), infraestructura logística y salud preventiva, garantizando que la masa salarial formal genere el valor necesario para sostener las necesidades del país.
Conclusión:La insuficiencia presupuestal en pensiones y el envejecimiento poblacional no son amenazas lejanas: son realidades que cruzan el presente de México.
Para evitar que la parte sumergida del iceberg hunda la sostenibilidad fiscal del país, el camino es claro: necesitamos una reforma laboral integral, absoluta seguridad jurídica que impulse el PIB, un combate frontal, real y definitivo a la corrupción e impunidad, una reforma fiscal calibrada, transparencia irrestricta e inversión decidida en la productividad de nuestra gente. Solo así transformaremos el desafío demográfico en un futuro económico justo y sostenible.
¿Se suben al barco?... ¡Pues amárrense al mástil!
Debajo del agua se oculta un riesgo gigantesco para la sostenibilidad de México: la acelerada insuficiencia presupuestal para cubrir los compromisos de pensiones en un país que envejece a pasos agigantados.
1. La bola de nieve fiscal: El gasto en pensiones (2000–2026)*El gasto público destinado a pensiones (tanto contributivas como programas universales) pasó de ser un rubro secundario a consumir una porción desproporcionada de los ingresos de la nación. Al observar la evolución presupuestal, pasamos de destinar el 1.3% del PIB en 2000 🟢 a un 1.6% en 2010 🟢 y un 2.1% en 2018 🟢, para luego iniciar una fuerte aceleración hacia el 3.8% en 2022 🔵, la cual escaló al 5.7% en 2024 🔵 y alcanzó un punto de quiebre crítico estimado en 6.3% del PIB para este 2026 🔴.
- 2000 (1.3% del PIB | ~$130,000 MDP) 🟢: Una carga todavía manejable dentro del presupuesto federal.
- 2010 (1.6% del PIB | ~$320,000 MDP) 🟢: Crecimiento inercial derivado de las jubilaciones de la Ley 73.
- 2018 (2.1% del PIB | ~$800,000 MDP) 🟢: El umbral previo a la expansión masiva de programas de transferencia.
- 2022 (3.8% del PIB | ~$1.15 Billones) 🔵: Aceleración por la universalización de la pensión para adultos mayores.
- 2024 (5.7% del PIB | ~$1.95 Billones) 🔵: Desplazamiento severo de la inversión en salud, educación e infraestructura.
- 2026 (6.3% del PIB | ~$2.25 Billones) 🔴: Inflexión histórica. El pago de pensiones absorbe ya más de una cuarta parte de la recaudación tributaria total del país.
Fuente: Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Criterios Generales de Política Económica y PEF 2000–2026.
2. El factor humano: Una población que envejece a ritmo acelerado*¿Por qué se acelera tanto este gasto? La respuesta está en la pirámide poblacional. Si analizamos la razón de dependencia (el número de personas de 60 años o más por cada 100 adultos en edad productiva de 18 a 59 años), la trayectoria es contundente: en el año 2000 contábamos con 13.7 adultos mayores 🟢, cifra que aumentó paulatinamente a 16.2 en 2010 🟢 y a 21.8 en 2018 🔵. Sin embargo, el fenómeno se ha acelerado drásticamente en la presente década, pasando a 28.4 en 2024 🔵 y situándose en 34.5 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar en este 2026 🔴.
En el año 2000 (13.7) 🟢: Éramos un país joven con un bono demográfico intacto.
Para 2018 (21.8) 🔵: Se marcó el inicio del cierre de nuestra ventana de oportunidad.
En este 2026 (34.5) 🔴: La relación escaló significativamente. Hoy hay casi 35 dependientes por cada 100 personas en capacidad de producir.
Fuente: Consejo Nacional de Población (CONAPO) e Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
3. La mirada al futuro (2026–2031): Dos curvas que no chocan, pero asfixianAl proyectar ambas trayectorias hacia los próximos cinco años, la velocidad de crecimiento pone en evidencia un modelo fiscal e institucional insostenible:
- 2026: Gasto en pensiones del 6.3% del PIB 🔵 | 34.5 adultos mayores por c/100 productivos.
- 2027: Gasto en pensiones del 6.5% del PIB ⚪ | 36.1 adultos mayores por c/100 productivos.
- 2028: Gasto en pensiones del 6.8% del PIB ⚪ | 37.8 adultos mayores por c/100 productivos.
- 2029: Gasto en pensiones del 7.0% del PIB 🔴 | 39.4 adultos mayores por c/100 productivos.
- 2031 (E): Gasto en pensiones entre 7.3% y 7.5% del PIB 🔴 | 41.8 adultos mayores por c/100 productivos.
Para 2031, el gasto previsional absorberá hasta tres cuartas partes de la capacidad de inversión disponible, mientras que habrá casi 42 adultos mayores por cada 100 personas activas. Menos jóvenes tendrán que sostener el costo presupuestal de un volumen de población dependiente mucho mayor.
4. El círculo vicioso de la informalidad: Como lo expone de manera detallada el consultor Alejandro Gómez Tagle en su análisis publicado el 8 de febrero de 2026 en la plataforma X, la aceleración de estos requerimientos financieros ocurre dentro de una economía donde la mayoría de la población económicamente activa opera fuera del sistema formal.
Esta desconexión genera un círculo vicioso de consecuencias profundas:
Falta de reciprocidad percibida: Quienes trabajan en la informalidad no perciben incentivos ni retornos claros por incorporarse a la formalidad tributaria y de seguridad social.
Fractura del contrato social: Al observar que los ingresos públicos absorben pasivos contingentes en lugar de generar infraestructura pública visible, la disposición voluntaria a contribuir disminuye.
5. La pieza que falta: jurídica y legal para detonar el PIBNinguna fiscalización agresiva ni reforma tributaria resolverá la crisis de las pensiones si no logramos expandir la economía nacional. Y para hacer crecer el PIB, la condición indispensable es la seguridad jurídica y legal.
Sin certeza jurídica, no hay milagro económico posible. Necesitamos:
Reglas del juego estables: Que el capital productivo (nacional y extranjero) tenga la certeza de que las leyes tributarias, laborales y comerciales no cambiarán de forma arbitraria.
Un Estado de Derecho fuerte: Para que un emprendedor o una MiPyME decida formalizarse, debe tener la garantía de que sus derechos de propiedad serán respetados y que el sistema judicial resolverá controversias de forma imparcial y rápida.
Aprovechamiento real del Nearshoring: La relocalización de cadenas de suministro no llegará a México por inercia; buscará países con certidumbre legal. La seguridad jurídica es lo que nos permitirá atraer industrias sofisticadas que generen empleos formales bien pagados, incrementando la masa de contribuyentes y detonando el PIB.
6. Pilar indispensable: Combate frontal a la corrupción y la impunidadJunto con la seguridad jurídica, existe una premisa sin la cual cualquier esfuerzo fiscal o incentivo a la inversión resulta estéril: el combate frontal y decidido a la corrupción e impunidad.
Esta problemática representa una tarea históricamente pendiente en nuestro país, pero que trágicamente se ha recrudecido y multiplicado en la última década. La captura ilegítima de recursos públicos y la falta de consecuencias legales ante el desvío de fondos han mermado gravemente la capacidad del Estado para invertir en desarrollo real.
Erradicar la impunidad no es solo un imperativo ético, sino una condición económica fundamental:
Restaura el valor del gasto público: Evita la sangría de recursos en compras sobrepreciadas, obras ineficientes o fondos desviados, garantizando que cada peso gastado genere valor social directo.
Elimina el "impuesto sombra": La corrupción actúa como un gravamen ilegal e impredecible que desincentiva la inversión de las empresas formales y empuja a miles de negocios a permanecer en la informalidad.
Nivela la cancha: Garantiza una competencia justa en contrataciones e inversiones, atrayendo capitales legítimos que buscan certeza y no complicidad institucional.
7. Una reforma fiscal calibrada:
Ampliar la base con equidad*Para cerrar la pinza de la sostenibilidad financiera, el Estado no puede limitarse a exprimir a los mismos contribuyentes de siempre ni a postergar la toma de decisiones presupuestales. Se requiere una reforma fiscal calibrada que responda con precisión actuarial y económica a la nueva realidad demográfica.
Una reforma fiscal estratégicamente diseñada debe enfocarse en:
Ampliación progresiva de la base tributaria: Diseñar esquemas simplificados, accesibles y atractivos que faciliten la transición de las MiPyMEs y trabajadores independientes hacia la formalidad.
Equilibrio entre recaudación y competitividad: Evitar tasas impositivas inhibitorias que ahoguen la inversión privada, calibrando los incentivos para premiar la reinversión de utilidades, la creación de empleo formal y la innovación tecnológica.
Eficiencia y equidad distributiva: Estructurar un sistema tributario ágil que reduzca la evasión, desarticule las factureras y asigne los recursos recaudados con estricta prioridad hacia los pasivos previsionales y la infraestructura estratégica, particularmente en áreas como la educación, la salud y la seguridad.
8. Transparencia y productividad:
“El Timón” indispensable*Dado que la fuerza laboral joven será proporcionalmente menor, cada trabajador en el futuro tiene que ser sustancialmente más productivo que el de hoy.
El Estado debe enfocar el presupuesto en dos pilares estratégicos:
Transparencia e integridad absoluta: Para que el ciudadano acepte formalizarse y contribuir dentro de esta nueva arquitectura fiscal, debe tener la certeza de que la corrupción ya no devorará sus impuestos y que podrá auditar a dónde va cada peso. La rendición de cuentas e impunidad cero son el único puente para reconstruir la confianza colectiva.
Inversión en capacidades productivas: Reorientar el gasto público hacia educación tecnológica de vanguardia (IA, mentofactura, automatización), infraestructura logística y salud preventiva, garantizando que la masa salarial formal genere el valor necesario para sostener las necesidades del país.
Conclusión:La insuficiencia presupuestal en pensiones y el envejecimiento poblacional no son amenazas lejanas: son realidades que cruzan el presente de México.
Para evitar que la parte sumergida del iceberg hunda la sostenibilidad fiscal del país, el camino es claro: necesitamos una reforma laboral integral, absoluta seguridad jurídica que impulse el PIB, un combate frontal, real y definitivo a la corrupción e impunidad, una reforma fiscal calibrada, transparencia irrestricta e inversión decidida en la productividad de nuestra gente. Solo así transformaremos el desafío demográfico en un futuro económico justo y sostenible.
¿Se suben al barco?... ¡Pues amárrense al mástil!


